lunes, 21 de marzo de 2011

No soy tan diplomático cuando me inflan.

No me gusta esto. Si no estás seguro, tendrías que decírmelo ahora. No quiero meterme hasta las orejas en algo que no va a funcionar así porque sí. Para mí no es sencillo, me la estoy jugando. No te pido nada solo que no te tires en contra mío vos también. Sos el único que tengo de mi lado. Si es TU decisión cortar, está bien; pero si es la de ellos, me mato.
¿Qué está pasando? ¿Qué mierda pasa entre nosotros? No quiero parecer pesada, no quiero que pienses que sos todo en mi vida, no quiero que te des cuenta. Pero ¿Cómo hago cuando estoy sola en mi casa y tengo ganas de abrazarte? ¿Qué hago cuando siento que no te intereso nada? ¿Cómo hago? ¿Cómo hago cuando sé que sos todo lo que tengo?
Si me quisieras una milésima parte de lo que te amo, sería feliz. No soporto más todo esto, tu indiferencia; no quiero más esto, no así. Estoy cansada de arreglar los problemas superficialmente, no quiero más de esto; no estamos bien.
no intento nada con vos y conmigo hago lo que quiero. Sé hasta dónde llega mi libertad, no intentes interceptarla.
Lo que mas quiero es seguir estando con vos, pero no es lo que mejor me hace. Entonces si estoy mal con o sin vos prefiero estar mal sin vos; porque estando con vos el problema es doble: porque seguimos peleando eternamente.
“Pendeja, no lastimes a quien necesitás, tirá tu orgullo a la mierda alguna vez” 
Lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a Dios. Pero yo nunca te interesé demasiado, sino hubieses tenido más ganas de verme. Tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras que vos fuiste todo en la mía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario